corregir sin ofender usando la asertividad

Antes que nada, debemos destacar que la clave radica en la asertividad.

¿Qué es ser asertivo?

Es comunicar tus derechos y opiniones honestamente sin caer en actitudes agresivas, pasivas o pasivo-agresivas. Implica el respetar a los demás sin menoscabar tus necesidades.

Esta habilidad se desarrolla solo con experiencias personales (ensayo y error), pues requiere que de forma consciente comuniques tus sentimientos sin dejarte llevar por las emociones. Nace de una autoestima fuerte que te da seguridad y confianza en lo que haces.

Decirle a alguien que está equivocado puede ser difícil, por eso conocer ciertos pasos para corregir a alguien sin ofenderle ni generar conflicto.

Ahora veamos algunos pasos para corregir con asertividad:

1.- Elige si corregir a esa persona es realmente necesario:

Antes de corregir alguien, piensa si realmente esa persona está equivocada, y si es realmente importante.

2.- Pregunta por qué ha llegado a esa conclusión:

Antes de decir que una afirmación es incorrecta, pregunta e intenta averiguar por qué la persona piensa que su afirmación es correcta.

3.- Dale opciones para considerar otra conclusión distinta a la suya:

Si le das otras opciones o conclusiones posibles a la otra persona, verás que está más receptiva a tu corrección.

4.- Lidera con empatía:

Intenta ponerte en el lugar de la otra persona, para ser capaz de tratarla con la mayor delicadeza posible.

Foto de Christina Morillo en Pexels

¿Por qué cuesta tanto corregir con asertividad?

Lamentablemente, cuando somos niños los adultos (profesores o familiares) se nos dice que no debemos contradecir a los mayores, como consecuencia, al crecer, mantenemos inconscientemente un deseo de evitar confrontaciones, complacer a siempre a los demás o por el contrario, que no nos importe herir los sentimientos de otros (básicamente por hartazgo).

¿Cómo se pierde la asertividad?

  1. Por baja autoestima
    • Con la asertividad hay un detalle: Cuando no te sientes valioso, te vuelves menos asertivo lo que ha su vez hace que sientas que esa percepción de falta de valor es cierta.
  2. Por una personalidad agresiva
    • Si eres de «mecha corta» o tratas con alguien así, antes de comunicar tu idea respira profundo y serénate, pues corres el riego de decir cosas de las que te arrepientas luego.
    • Si no puedes hacerlo, posponer la conversación es una opción valida.
  3. Por experiencias hostiles vividas previamente
    • Por imitación, aprendizaje (como el que comenté antes) o por estar rodeada/o de gente hostil, en todo caso, para superarlo hay que reconocer que tenemos el problema.
  4. Por stress
    • Cuando te stressas, te llenas de angustia y pierdes el control de la situación, por lo que puedes terminar actuando sin pensar y expresando tus emociones agresivamente.

Cuando te respetas, los demás lo hacen y esto tiende los puentes necesarios para que lo que digas sea mejor recibido, permitiéndote corregir sin ofender.

Por Miguel Muñoz

Proyect Manager y fotógrafo profesional apasionado del emprendimiento, el marketing y las nuevas tecnologías.

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